miércoles, 10 de noviembre de 2010

GARDEL – LOS ABSURDOS DE LUCIANO LONDOÑO LÓPEZ

Blog: Otro Uruguay es posible

Continuando con su serie de inexactitudes, Londoño López ensaya un estudio sobre las dos partidas de defunción que nacen a raíz del trágico accidente aereo de Medellí, que le costara la vida a nuestro querido Zorzal; y lo hace con el sólo efecto de echar tierra sobre la conducta de Armando De Fino y cuestionar el total reconocimiento de Carlos Gardel, como persona nacida en Francia.

Así, en primer lugar le adjudica al matrimonio tener dos hijas, lo cual es absurdo, pues la pareja no tuvo descendientes.

Luego arremete con el tema de las partidas de defunción, llegando a decir que De Fino fue artífice de que se fraguaran y que una vez conseguido su propósito, se las llevó personalmente a los jueces, (uno argentino y el otro uruguayo) que intervinieron en el juicio sucesorio del cantor.

Aparenta Luciano, desconocer que en las sucesiones las partidas de fallecimiento tiene solamente una importancia formal, situación que en el caso de Gardel, cuyo fallecimiento era por demás conocido, tenía menos importancia, pero - debo reconocer - constituía un requisito necesario de cumplir.

Lo que Londoño López conoce, pero se niega a revelar y reconocer, es que en ambos juicios sucesorios llevados a cabo en Argentina y en Uruguay, los jueces intervinientes pidieron por vía diplomática, la remisión de las partidas de nacimiento y fallecimiento de “El Morocho del Abasto”,

Así fue como, procedentes de Francia y Colombia, recibieron directamente por la vía legal, ambos documentos y en ningún momento el señor De Fino fue quien se las acercó, pues va de suyo que eso no era lo que correspondía legalmente hacer.

Al mentir sobre este aspecto, Londoño López menoscaba a la justicia y a los hombres, sin pruebas, ni pudor.
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No conforme con expresar el dislate ya mencionado, el Académico Correspondiente de la Academia Porteña del Lunfardo (de lo cual 'el siempre se jacta), se embarca en repetir la historia, tantas veces expuestas por los “alievos“ de Nelson Bayardo, que dice:
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“Natalio Botana, director - propietario de “Crítica”, inició en este diario una campaña para desviar la atención pública (respecto del negociado de las carnes con Inglaterra) haciendo aparecer artículos relacionados con el cantor: “La madre de Gardel”, “La infancia de Gardel”, “Los amigos de Gardel”, “Los amores de Gardel”, etc. Y se dio comienzo al plan de repatriación Argentina de los restos mortales del cantor. Este episodio es evocado por Helvio Botana, hijo de Natalio, en el capítulo “La manito que da Gardel después de muerto” de su libro: “Memorias. Tras los dientes del perro”. (sic)

Y al volcar este exabrupto, desconoce y desafía a la DECLARACIÓN DE LA ACADEMIA PORTEÑA DEL LUNFARDO que firmada por su Presidente (señor José Gobello) y el Secretario (Eduardo R. Bernal), descalifica tal comentario, en estos términos:
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"En la reciente película El mural, del realizador Héctor Olivera, se dramatiza un diálogo sostenido por el presidente Agustín P. Justo y el periodista Natalio Botana, propietario del famoso diario Crítica. De ese modo se repiten los dichos de Helvio “Poroto” Botana, hijo de Natalio, a propósito de la utilización de las honras fúnebres tributadas a Gardel con el fin de distraer la atención pública conmovida por el asesinato del senador electo Enzo Bordabehere, perpetrado en el recinto de la Cámara, junto a la banca de Lisandro de la Torre, el 23 de julio de 1935, un mes después del accidente de Medellín.
La estratagema de potenciar una noticia para minimizar otra ha de ser tan antigua como la comunicación en masa, y ciertamente no la inventó Botana; pero aquella mani-pulación maligna, confesada por Helvio en sus Memorias (1985), nada agregó a la cons-ternación producida por la trágica muerte de Gardel ni tampoco al cariño popular que acompañó al gran artista en la postrera parte de su vida. El proceso de mitificación de Gardel no comenzó en las páginas de Crítica, sino en el aeródromo de Medellín, o, en todo caso, en la capilla ardiente levantada en la casa del canónigo Enrique Uribe Ospina, de la curia eclesiástica de aquella ciudad.
La Academia Porteña del Lunfardo cree conveniente señalar estas circunstancias por-que las palabras de Helvio Botana, repetidas e interpretadas con ligereza, pueden llevar a suponer que la fama póstuma de Gardel es producto de la pillería mediática de un em-presario periodístico.
Crítica especulaba con la opinión pública, pero no era capaz de crearla ni de torcerla. No mucho antes de la muerte del Mago, en octubre de 1934, ese vespertino boicoteó escandalosamente el XXXII Congreso Eucarístico Internacional, realizado en Buenos Aires, sin lograr impedir que más de un millón de personas se congregaran en Palermo y corearan con entusiasmo el apellido del legado papal: ..... “¡ PA-CE-LLI, PA-CE-LLI !”.

Preciso documento que invalida los dichos de Londoño, quien utilizó absurdamente un episodio que más allá de lo improbable de su veracidad, de nada hubiera servido para influir en la opinión política y en el tramite normal de los hechos, tal cual sucedió cuando el mismo diario Crítica pretendió boicotear, en el año 1934 al Congreso Eucarístico Internacional y no lo logró.

Londoño se corta solo y saltea a la Academia a la cual se jacta siempre de pertenecer y ataca permanente el definido y probado nacimiento de Gardel en Toulouse.

Éste señor, ignora o finge hacerlo, todo lo que se diga en contra de la fábula oriental y hace caso omiso de los tres fallos judiciales que determinan el nacimiento de Gardel en tierra gala, la mención especial que hace la UNESCO en el mismo sentido y las fuertes declaraciones que avalan tal situación, pronunciadas por los Presidentes de Francia, Jacques René Chirac y Nicolas Sarkozy.
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Estamos frente a otro fallido intento de Luciano Londoño López, para torcer la verdad histórica que desembocó hace ya tiempo, en un PUNTO FINAL que determina que CARLOS ROMUALD GARDES, CARLOS GARDES o GARDEL, son una misma y única persona, tal como lo evidencian documentos indubitables.
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José Pedro Aresi
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