martes, 12 de mayo de 2009

GARDEL - alumno salesiano



LA MARTINA” se pisa sola


No pretendo polemizar. Solamente mi deseo es informar acerca de cómo se manejan, desde el otro lado, las situaciones y los sucesos para desvirtuar la VERDAD HISTÓRICA,

Escribe doña Martia Iñiguez en uno de sus tantos blogs, una nota titulada FANTASÍAS Y FALSEDADES“La falsa asistencia de Gardel al Colegio Pío IX” , en la cual expresa textualmente “Ya en las basílicas e iglesias visigodas, era costumbre colocar placas de personas que habían transitado su paso por la vida, carentes de respaldo documental y basadas en la buena fe. La existencia de una placa (lápida la llaman algunos) en la cripta de la basílica de San Carlos y María Auxiliadora, recordatoria de la muerte del Gardel artista, es otro ejemplo de la mala fe con que proceden los ideólogos del fraude, ya que es la única placa cuyo donante es anónimo”.

Así es como copia y reproduce sin “encodillado” lo que yo escribí en la nota “GARDEL - REAFIRMACIÓN SALESIANA”, pero como siempre, escamotea lo que no le conviene, pues lo que escrito por mó, continúa así:

“Tal acción se llevaba a cabo también, para dejar sentado el credo del ser ahí recordado. La colocación de tales “inscripciones” se hacía previa aprobación de las autoridades eclesiásticas y jamás nadie pudo tomar una placa, una cuchara y un puñado de estuco para adosar a la pared de un santuario, una plancha que no se correspondiera con la realidad.

Los visigodos eran un pueblo que se consideraba a sí mismo, heredero de la antigua Roma y el respeto al “derecho” era profundamente practicado. Muchos siglos después, las iglesias sicilianas recibieron placas ofrendadas a su muerte a los grandes mafiosos y también a sus victimas. Hace muy poco el gobierno socialista español, ante una acción tendiente a borrar las placas falangistas existentes en España, aceptó excluir a las iglesias de tal obligación, aunque “las placas pueda resultar una verdad incómoda”, son una verdad al fin.

Vale decir entonces que indudablemente esas planchas forman parte de la historia misma de la humanidad y el caso de Carlos Gardel, salvando las diferencias, no es una excepción.

Como es su costumbre, la señora –una vez más - disfraza la realidad y en base a hechos ciertos, se agregan consideraciones que nada tienen que ver con la realidad.

Por lo tanto informo que otra vez la señora se equivoca, omite y “pifia”. En este caso y como no pretendo ir a averiguar si existe o no el cuadernillo que menciona, pues ello no significa nada, al no tratarse de una acción oficial de registro obligatorio, digo que bien pudo haberse omitido esa anotación (repito no me consta que así sea), por olvido o descuido.

Lo que sí es innegable y la señora no dice es, aunque no lo dice y lo sabe porque yo lo he publicado es que el 21 de marzo del 2006, el señor Arturo García de la Asociación de Ex Alumnos de Don Bosco de Buenos Aires - Quintino Bocayuva 193, Capital. dice: “"Me dirijo a usted en relación con la nota publicada en la edición del viernes último, titulada «Los secretos de Gardel», de la prestigiosa escritora Alina Diaconú, con el objeto de recordar que Carlos Gardel cursó estudios en el colegio salesiano Pio IX, en esa época de artes y oficios, al cual ingresó el 2 de abril de 1901 como artesano en la sección Tipografía, pasando posteriormente a la sección “Estudiantes” y agrega que al fallecer, “uno de sus amigos, hizo colocar una lápida recordatoria en la cripta de la basílica de San Carlos y María Auxiliadora, aledaña al colegio donde había estado. "Por lo tanto, consideramos a Carlos Gardel ex alumno salesiano, y el día de su fallecimiento esta asociación hace rezar una misa en su homenaje en el citado templo."


Queda claro entonces que existe un pleno reconocimiento de los Ex Alumnos del Colegio, es decir de un ente que exhibe una trayectoria institucional innegable y que no puede ser desconocida por cierta investigadora interesada en olvidarse de ella y prejuzgar sobre su veracidad.

Por su parte es conocido que el periodista Chas de Cruz, en un reportaje que le hiciera a Gardel y que fue publicado el 19 de abril de 1933 en la Revista “El Suplemento”, da cuenta de la siguiente respuesta dada por el Morocho a una de sus preguntas: “Me eduqué en un colegio de curas che …. Allí hice hasta el segundo año del Nacional, pero el teatro me tiraba y sin escuchar…..” (“Carlos Gardel y la prensa mundial” – por Hamlet Peluso y Eduardo Visconti). También existe la misma afirmación, hecha pública por Isabel del Valle a quien el propio Zorzal, le hizo tal afirmación, según consta – entre otras publicaciones- en el diario “El Día” de Montevideo (1° de febrero de 1981).


Por otra parte, en la edición del año 1998 del libro “Los Secretos del Coronel” de la escritora Susana Cabrera (ver página 154) se dice que el 29 de septiembre de 1933 Gardel declaró al “Diario” de Montevideo que “paraba letras”, OFICIO APRENDIDO EN UN CURSO DE ARTESANOS, EN UN COLEGIO SALESIANO”.


Sin embargo la señora Martina finaliza su nota diciendo: “Carlos Gardel, además, no pudo ser el niño que asistió a ese colegio porque como bien se ha probado, había comenzado su escolaridad en Montevideo en una escuelita del Barrio Sur Montevideano alrededor de 1891. En 1901 era ya un muchachón de alrededor de 17 años que estaba en edad de perseguir muchachas y no de cursar segundo grado de una escuela primaria.”

Temeraria y errónea afirmación, porque no existe una prueba
cierte y valedera que Gardel haya cursado estudios en Montevideo y como,cuando y porque se atreve a mencionar el año 1891.

Siguiendo los dichos de la señora, si en 1901 Gardel tenía 17 años (habría nacido en 1884), esa misma persona en 1904 debería haber tenido 20 años, pero he aquí que existen constancias probadas que CARLOS GARDES, cuyas huellas digitales de 1904 coinciden plenamente con las de CARLOS GARDEL del año 1923, tenía para entonces 14 años como, redondeando y por aproximación , manifestó a la Policía de Florencio Varela, ya que en verdad debió decir 13 años y 9 meses; pero igualmente NO EXISTE POSIBILIDAD ALGUNA QUE ESE JOVEN TUVIERA 20 AÑOS como le atribuye la señora, pues hasta el agente policial más miope hubiera notado la diferencia. Lo elemental de la verdad, contradice lo ficticio de la mentira,

Por lo tanto, existen y las he mostrado, pruebas irrefutables que se contraponen a la historia urdida y expuesta en la nota “FANTASÍAS Y FALSEDADES” a que hice referencia al inicio de este escrito, donde se tocan conjeturalmente también otros tópicos, totalmentre anulados por las evidencias probadas que se han reflejado precedentemente.


José Pedro Aresi

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